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domingo, 31 de enero de 2016

RESTAURANTE ALOHA en San José

Adoro el Cabo de Gata. Eso ya lo sabéis. Y cada dos años pasamos una semana en San José que podría considerarse el centro neurálgico de la zona ya que concentra gran parte de la oferta turística. Y cuando estamos de vacaciones nos volvemos vaguísimos y como vamos en grupo tendemos a comer fuera cada día. Como siempre somos un grupo grande reservamos de un día para otro para despreocuparnos y un lugar donde comemos bien, cómodos y a buen precio un menú más que aceptable es el Restaurante Aloha, situado en la carretera a Cala Higuera.
Atendido por un grupo de camareros eficientes y simpáticos ofrece un menú diario variado y generoso y son comprensivos con los niños y con sus adaptaciones, cuando las hay, y eso se agradece. Todos los platos que he podido comer me han gustado, especialmente ese cuscús con pollo que me encantó y el gazpacho esta también muy bueno tan fresquito. Os añado foto.
La terraza es amplia y sombria, aunque cuando hace calor no hay sombra que la amortigue, algunos ventiladores repartidos por la zona alivia un poco las temperaturas veraniegas. 
La oferta en San José es abundante y variada pero el Restaurante es una buena opción.




viernes, 27 de septiembre de 2013

ME GUSTA EL CABO DE GATA

Si hay un lugar al que no me une ningún lazo sentimental y al que me encanta volver de vez en cuando ese es el Cabo de Gata en Almería.
Desde hace ya unos diez años, los años impares, los que nos toca visitar a la familia de Almería pasamos en San José, en el epicentro del Cabo de Gata, una semanita.
A diferencia de otras zonas de la costa levantina o andaluza, este trozo de Almería ha sabido preservar un poco su autenticidad y se manteniene aún un poco salvaje, esperemos que no se meta por medio ningún lumbreras que quiera explorar la zona porque entonces, creo, que gran parte de aquellos que ahora la frecuentamos seguramente nos lo pensaremos.

De San José y del Cabo de Gata me gustan muchas cosas. Me gusta porque agrupa el volumen justo de gente que estoy dispuesta a tolerar. Porque se encuentra lo suficientemente inaccesible para que vayan aquellos que de verdad desean ir. Porque aún se ve algún hippie auténtico. Porque el agua del mar és transparente y con buena temperatura. Me gusta ir al Mónsul y a los Genoveses al atardecer. Bañarme en el Mónsul y meter mi cuerpo hasta el cuello y ver el reflejo del sol tardío en el mar. Me gusta la luz del atardecer en la Bahía de los Genoveses, creo que no he visto otra igual. Me gusta la Playa de los Muertos porque es la más divertida que conozco y la playa de las Salinas pon sus piedras preciosas.
Es un lugar que enamora con sus casas blancas y azules, con su paisaje seco y marrón con ruido a chicharra y donde uno se siente en paz. Es un bonito lugar para perderse.y respirar aire de libertad.

martes, 8 de septiembre de 2009

MI PUEBLO




En estos días en los que muchas personas han perdido sus raíces y ya no conservan lazos con la tierra que vió nacer a sus padres o abuelos, yo me enorgullezco de poder decir que una vez cada dos años me acerco al lugar que vió nacer a mis padres y mis abuelos. Y me encanta poder decir aquello de que voy a mi pueblo aunque yo no haya nacido allí.

Mi pueblo es un pequeño pueblo en la falda de la Sierra de los Filabres en la província de Almería. A medio camino entre Almería y Granada y rodeado por el rio Almanzora, mi pueblo se alza en un pequeño montículo gracias al cual sus límites se han mantenido inalterados durante años lo que hace que siga teniendo el mismo encanto de antaño y que no haya crecido desmesuaradamente. Los bloques de pisos no lo han invadido y conserva el encanto de esos pueblos blancos andaluces de casitas bajas y callejones familiares.

Desgraciadamente desde hace unos años he pasado de visitarlo dos veces al año a hacerlo una vez cada dos años pero cuando lo hago es como si nunca me hubiera marchado. En mi pueblo he disfrutado de los mejores veranos de mi vida, de los momentos más inolvidables de mi infancia, de mis estancias allí guardo grandes recuerdos que haran que dificilmente pueda renegar de que parte de mi alma es almeriense.

En mi pueblo resta todavía parte importante de mi familia. Y es que allí la família no se cuenta solo por los padres y hermanos, allí son familia los tios, los primos, los tios-abuelos o chachos, los primos segundos, los primos terceros, te salen parientes de debajo de las piedras y nunca llega uno hasta el extremo del árbol genealógico.

Mi pueblo es un pueblo que secude, és simpático, coqueto, encantador, recogido y acogedor. Es un pueblo de esos pocos que no estan atravesados por una carretera. Donde por las calles solo puede circular un coche, por donde aún se oyen el ruido de los tractores, és un pueblo que desde donde te encuentres oyes el sonido del reloj del campanario dando las horas, es un pueblo que aunque haya ido cambiando su fisonomia y haya ido convirtiendo las viejas casas de piedra en otras más modernas lo ha hecho con todo el cariño dejando paso a nuevas edificaciones sin deshacer la identidad del lugar.

Mi pueblo es un pueblo que vió como mucha de su juventud marchaba allá por los años 70 en busca de una vida mejor, pero mucha de aquella juventud no logró nunca desatarse y año tras año volvía a pasar sus vacaciones al lugar que le vió nacer. Aquella juventud se hizó mayor y consiguió que sus hijos sintieran por el pueblo el mismo apego que ellos tenían.

Mi pueblo es uno de esos pueblo que consigue que gente de ciudad renuncie a la vida en la urbe y el ruido descomunar por un trocido de tranquilidad.

Mi pueblo es mágico. Mi pueblo me seduce. Mi pueblo es uno de esos pueblos que a veces aburre de tanto relax. Me gusta aburrirme en mi pueblo, no podría encontrar un lugar mejor para el aburrimiento.

Estoy encantada de poder decir el nombre de mi pueblo: Armuña de Almanzora.